Tú mismo...
¿Alguna vez te haz analizado o al menos te haz consultado a ti mismo quién eres realmente...?. En otras palabras...¿de verdad te conoces?. Muchas personas se autoanalizan y logran ser mejores cuando saben reconocer honestamente sus limitaciones o desventajas para la convivencia con los demás y para con el desarrollo de su labor. Por otro lado, si son buenas en algún aspecto, esta faceta la pulen más y más ya que es uno de sus aspectos ganadores.

En verdad todos deberíamos saber más de nosotros mismos, mucho más de lo que actualmente sabemos. Casi siempre lo que sabemos de nosotros es un poco superficial, pero como estamos tan acostumbrados a ser como somos no le otorgamos demasiasa importancia al punto. Existe una infinidad de detalles que te dejarán ver que tienes una serie de atributos ventajosos y desventajosos. Por ejemplo, hablemos de la vista o capacidad de visión. Muchas personas poseen una excelente visión nocturna y en cambio en días con mucha luminosidad se sienten como murcielagos frente a una linterna terminando con sus ojos irritados y lagrimeantes. En este hipotético caso, es de suponer que cualquiera en esta situación obviamente lo ha notado hace rato, pero estoy seguro que en ningún momento ha analizado seriamente el caso y menos aún, ha confeccionado un plan o sistema de trabajo. Quizá en forma instintiva lo haya hecho, pero no en forma conciente.

Tienes un ejemplo y por lo tanto, en un autoanálisis que te realices descubrirás muchas otras cosas. Planifica sobre ellas. Explota al grado máximo tus ventajas y disminuye o cuida tus falencias... o modifícalas.