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En el negocio de ser conductor no vale ser creyente de la diosa suerte. Esto simplemente no sirve y si somos realistas, la mayoría de sus adoradores se encuentran en el cementerio, disfrutando de unas largas y extensas vacaciones, conduciendo por caminos dorados, donde no existen los choques ni los controles ni los límites de velocidad.
Yo aprendí a distinguir entre suerte y prudencia. La suerte simplemente es un carril por la banca, es un pronto-rico pronto-pobre. Es que vayas a más de cien entre la niebla y todo finalice bien...por esta vez. Este hecho para algunos de tus compañeros es altamente significativo ya que para ellos eres un tipo con suerte y suerte, en este caso, equivale a "bueno", "capo". En cambio para esas mismas personas el tipo que tiene un accidente es un tipo con mala suerte. No debería ser importante para ti dejarte guiar por las adulaciones de otros. Ya que tú eres el único que verdaderamente sabe quien eres, podrás creerte todo lo bueno que quieras, siempre que toda esta calidad conductiva y admiración del resto, la hubieras conseguido mediante técnicas que van de acuerdo con la prudencia. De otro modo, si estás en el pedestal mediante una conducción agresiva, atrevida, riesgosa, peligrosa, etc., por supuesto te encuentras en graves dificultades, ya que tu pedestal se vendrá abajo mucho antes de lo que piensas. Aunque seas el mejor, es de esperar que con buenas artes, es bueno que prosigas teniendote fé interiormente (y agradecer este hecho a todos los santos, una vez a las quinientas), pero no es bueno que te creas un tipo macanudo y sobrado. Mientras más estrellas logres tocar, más humilde y sencillo deberías ser. Prudencia no significa ser cobarde ni temeroso. En el arte de conducir, la prudencia comprende factores como el buen sentido, el criterio, la tranquilidad, y creo, más que nada, meterse todo lo relacionado con horarios en alguna parte trasera. Nadie en el mundo puede exigirte y obligarte a cumplir un horario, puesto que es bien diferente ordenar desde una oficina a conducir en condiciones que varían a cada momento. No podemos comparar un tranporte terrestre con un transporte aéreo o algo que tenga vía libre como es el Metro o los ferrocarriles. En el transporte terrestre el cumplimiento de horarios depende de las condiciones reinantes y las jefaturas deberían comprender cabalmente este punto antes de exigir cumplimientos de horario. Y no solamente las jefaturas, deberían entender estos conceptos, sino también los usuarios, es decir los pasajeros o aquellos que esperan que su carga arribe a una hora precisa. Prudencia significa sacar la patita del acelerador, aunque los demás no la saquen, especialmente en lugares potencialmente peligrosos, como suelen ser los cruces, las estaciones de servicio. Significa creer firmemente que uno es un profesional completo y, en consideración a esto mismo, no pensar jamás que el resto de vehículos circulando están conducidos por profesionales iguales a nosotros. Debemos suponer que muchos de los otros no tienen el conocimiento con que nosotros contamos, queriendo decir esto que, precisamente debemos ser comprensivos con ellos y muchas veces perdonar las chambonadas en vez de lanzar bocinazos y/o improperios contra aquel tipo de conductores. Finalmente podríamos definir a un conductor como "conductor prudente", a aquel que cuenta con gran sentido común y amplio criterio, que no es competitivo, ni agresivo, ni hostil, ni arriesgado, ni impulsivo. Podrímos agregarle algunos otros conceptos como paciente, tranquilo, cooperador y un montón más, pero la perfección no existe, así que dejémoslo hasta aquí. Ser un poco más prudente...te hará pasar lejos los 40... y después de eso, es poco menos que imposible que emprendas el gran viaje al reino de los espíritus con ruedas... La prudencia es la madre de la experiencia...y la experiencia es la madre de las ciencias...
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