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Tenemos que reconocer que un alto porcentaje de accidentes es causado por la imprudencia del conductor involucrado. Esta bien llamada imprudencia muchas veces se debe a falta de experiencia, a agresividad natural de un conductor, a falta de atención, a olvido o, muchas veces, a un sinfin de hechos socio-económicos presionantes que alteran una conducta, y muy escasamente podemos atribuir como causa de accidente a la falla de un fierro cualquiera del vehículo.
Pocos fierros pueden generar un accidente carretero, incluso ni el reventón de una llanta delantera a más de 100 km/hr podría concluir en accidente si el conductor a cargo sabe presisamente cómo maniobrar en ese crítico momento. A no ser que estemos hablando de algún vehículo que circule en condiciones deplorables, en la actualidad es poco menos que imposible que un defecto mecánico pueda generar un accidente, por supuesto si todos los componentes mecánicos operan con sus servicios y reparaciones al día. A pesar que con respecto a lo anterior muchos desafían a las leyes de Morphy, felizmente no tanto con componentes potencialmente generadores de accidentes. Existen dispositivos con los cuales no se puede desafiar a ninguna ley, los cuales corresponden a dirección, frenos y sistema de luces. Dirección incluye llantas, completo mecanísmo de dirección. Frenos incluye todo componente relacionado al igual que luces. En cualquier caso es muy bajo el porcentaje de accidentes carreteros en donde podamos culpar a una falla mecánica. El gran porcentaje sin ninguna duda corresponde a la falla humana y es en este tipo de falla donde se debe hincar el diente, a manera de intentar disminuir la ocurrencia de accidentes. Por lo general se incurre en errores al establecer la causa directa de un accidente indicando como causal a las malas condiciones del camino, a escasa visibilidad, etc., en circunstancias que estas son causas indirectas o contribuyentes a la ocurrencia del accidente, siendo la verdadera causa, causa directa, la falla humana, lo cual nos lleva directamente al término "imprudencia". Muchos países en cierto modo se encuentran aterrados por la enorme cantidad de accidentes que suceden y tratan por todos los medios de poner atajo a esta situación, efectuando fuertes controles que duran lo que dura el escandalo noticioso. Aparecen nuevas ideas y que muchas veces terminan en absurdas reglamentaciones, ideas emanadas del asesor de turno pero muy pocas veces consultadas a quienes verdaderamente correspondería. Por lo general matan la leva, pero olvidan que la leva vuelve a surgir y que lo correcto hubiera sido matar a la perra con lo cual no habría más leva. Otros países crean escuelas de conductores profesionales pensando inocentemente que con esto solucionarán los problemas. Pero olvidan factores elementales en estos sistemas fabricantes de "asesinos a bordo" y generadores de dinero para sus propietarios. La única escuela, la más honesta y honrada del mundo, la más sabia y eficiente del mundo, es la propia experiencia que pueda adquirir un conductor durante su trayectoria. El resto, la teoría, la reglamentación oficial del tránsito, la puede aprender si lo desea, en un par de días y si no lo desea basta con que se memorice todas las preguntas y respuestas que vienen en cuestionarios que entregan algunos países a los aspirantes a conductor. Así no evitaremos que ocurran accidentes. El que ocurran accidentes, es decir para que un conductor llegue a ser imprudente, proviene de una cantidad increible de deficiencias, no tanto del conductor mismo, sino más bien del sistema empresarial y del sistema gubernativo. No existe intención de ir en contra de nadie, pero si queremos profundizar en el tema accidentes, deberíamos buscar la verdad no al interior de un conductor sino en cuales son las razones que permiten que su conducta se introduzca en la imprudencia. Estos factores, fácilmente imaginables, no serán tratados en este lugar, puesto que podrían causar mucho revuelo y talvez conducir a la unión de, al menos, todos los conductores sudamericanos, asunto que no está contemplado en la intención de este sitio. Ciertamente esto no significa que todos los conductores finalmente son angelitos, pero sí es un hecho cierto que muchos podrían facilmente llegar a serlo... Si te interesa algo más sobre accidentes de carreteras haz click aquí, o aquí.
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